Agente cero cero cero cero.

Nací en el 54. Hoy cumplo 54. Cinco más cuatro dan nueve, nueve es cero en la prueba de la multiplicación. Hoy soy Cero Cero.
Y otro cero más: nací en el mes 9 (cero). El día 4, a las 5 de la tarde (otro cero).
Saturno está de acuerdo: hoy sus anillos desaparecen (de la vista de la tierra). Me hace un striptease. Llevo semanas gobernada por la melancolía, pero ahora se va: tanto cero trenza un escudo y me protege.

La candidata

Se le reventó a McCain la vicepresidente. Regaló un dolor de cabeza a su equipo y a las que simpatizaban con la idea de una mujer en la mancuerna.
La exreina de belleza, la mamá de cinco, la abogada en contra del aborto, tiene una hija adolescente embarazada. Tiene una demanda por intentar echar fuera del trabajo al excuñado. Le levantaron una infracción por beber borracha. Y los chismes corren a diestra y siniestra: que si el hijo no es de ella sino de la hija, que porque no parecía embarazada cuando avisó que lo estaba. Que si está envuelta en un asunto de corrupción. Que si era miembro activo del movimiento separatista de Alaska.
Pero todo esto es lo de menos. Para mí que no es estupidez de McCain sino una declaración: “Señores, electores, voten por mí porque yo sé discernir que una mujer es… como la que aquí ven (mentirosa, bella, idiotita, incapaz de llevar casa y asuntos…”.
¡Auch!

¡Era telenovela!

Ayer escribí aquí que había encontrado “Hwang Jin Yi” detestable. De mi ronco pecho.
Me envía un amigo esta información: en realidad “Hwang Jin Yi” fue una telenovela de 25 capítulos, de los que extractaron la película. ¡Por esto la narrativa a trompicones! Se saltaron pedazos, pero no nos ahorraron lágrimas ni exageraciones.
Si fue telenovela, hay que alabar su extraordinaria calidad de hechura. Pero para peli… ¡ojalá me la hubiese ahorrado!
Y aquí contesto a Andrea: no que no me gustara “El arco” -es una bella película-, lo que se me atoró es que la narración perdona al raptor de la menor, y que la sacrificara en su honor. Sí, ya sé que las ficciones no tienen por qué ser ejemplares (no deben ser ejemplares), pero me recontrachoca la “moda” de justificar a los viejos del mito de la Susana bíblica. Y aquí, aunque no se le justifica, sí se sacrifica a la niña. Y de alguna manera se salva al viejo.
Repito: sí me gusto la peli. El ritmo en que está contada me fascino, su tono de cuento popular también, los actores, la humildad voluntaria del lente. Pero me rebelo en contra del final de la trama.
No conozco la que menciona Andrea, la buscaré apenas tenga un ratito…

Cine coreano

Este fin de semana me embaqueté con varias pelis coreanas producidas en el 2007. Dos fueron excepcionales, y la que me vendieron como la joya de la corona resultó aburridísima.
Las excepcionales y muy divertidas fueron “Going by the book” de La Hee-Chan (yo la traduciría como “A pie juntillas”), que va sobre un entrenamiento policíaco que consiste en asaltar un banco sin libreto y atrapar al asaltante. El jefe de la policía elige para interpretar el papel del ladrón a un poli que se atrevió a levantarle una infracción el primer día de su nombramiento. El personaje es disciplinado, rígido, sigue las órdenes a pie juntillas, obsesivamente, y -cosa que no sabe el jefe nuevo al nombrarlo para el rol del ratero- siempre pone a todo mundo en problemas.
Lo extraordinario (y muy divertido) de la película es la manera festiva en que celebra la relación entre ficción y realidad: el poli que hace de ladrón y que sigue a pie juntillas la orden de interpretar su papel de la mejor manera posible, convence a todos a su alrededor a seguir el dictado de su ficción.
Entre siniestro e hilarante, el hilo se va desenrollando para embrollarse. El resultado es una película inteligente, de trama notable, muy disfrutable y llena de significados. Pero no pretensiosa.
La segunda que me divirtió -así menos elegante, incluso llena de guiños de comedia corriente- es “Once upon a Time”, de Jeong Yong-King, producida en 2008, que yo traduciría como “Había una vez”. También es divertida, también es inteligente, también tiene una trama muy bien armada. También los actores son deliciosos. También no es previsible. También una delicia verla.
Y la que me vendieron como la joya de la corona es una película inflada de pretensiones, increíblemente cursi y aburrida, con actores acartonados a los que sólo les llora un ojo cuando llega la de lacrimear, más telenovela de quinta que otra cosa, pero inflada e inflada como Gran Arte, que fue un tormento de largor y mal gusto: “Hwan Jin Yi” -intraducible, es un nombre-, incoherente, mal escrita, mal pensada, y si alguien cree en el infierno que me la pongan a ver sin pausa una y otra vez por cinco años.
En todo caso, incluyendo la malita –que de todas maneras tiene sus cualidades: una fotografía impecable, unos vestuarios que ni Dior, etcs–, asombra el estado de la escuela coreana de cine.
Picada en el asunto, fui a la esquina por una peli coreana, y vi “Bow” -al español yo la llamaría “El arco”, del maestro Kim-Ku Duk, con la que tengo objeciones que van más allá de la pantalla. Pero esa es otra historia. Y valen las virtudes de la película, que tiene muchas, para considerarla como una muestra de primera. Aunque, como decía, tengo unos Aunque marca diablo con ella…

Candidata vicepresidenta

¡McCain elige una mujer, gobernadora de Alaska y casada con un esquimal -con quien tiene un buti de hijos- para candidata a la vicepresidencia!: Sarah Palin, ex-reina de belleza, activa opositora del aborto, cristiana de hueso colorado, encantadora, eficaz cruzada en contra de la corrupción de otros republicanos que la precedieron en el gobierno, defensora de la construcción de gasoductos…
Si ya estaba interesante, se ha puesto todavía más.
Oí anoche a Obama, a los 45 años del célebre discurso de Martin Luther King. ¡Tiene que ganar Obama! El costo de su derrota sería pavoroso, para los afroamericanos, para los movimientos democráticos, para las mayorías.
(Mi única objeción fue: “¿no sería hora de dejar de hablar de lo nacional como el valor supremo?, ¿no es él mismo una hipótesis ambulante de que los postnacionalismos son lo que debiéramos todos intentar estar construyendo?” Claro que él no puede ni soñarlo, y tiene que seguir con los proamericanismos para que la gente vote por él.)
(Pero si yo pudiera forjar a mi candidato perfecto, sería un postnacionalista, uno que pensara que lo humano es la única credencial de identidad válida. No una green-card: una “humano-card” –que de pasadita podríamos adjudicar a los árboles, y aquí vendría el debate, si los animales también, etcétera.)
( Son mis sueños jarochos.)
La realidad da para mucho, cada día parece más apasionante: ¿cuánto le pegará a Obama la elección de Sarah Palin?
Tiene que ganar Obama, debe ganar Obama…

En México: decapitados, ejecutados, secuestrados, espeluznados

Asesinados de manera violenta, en un movimiento civil sin aparente signo político. No creo en la teoría de la lucha de clases, la violencia de los guardaespaldas rebelándose contra la obscena opulencia de sus jefecitos, la insurgencia popular cobrando forma. No. Lo espeluznante es que no tiene signo: todos nos hemos vuelto desechables. El de Iztapalapa por el que se pide mil pesos, el de Santa Fe al que quieren sacarle millones: nada.
No lo sé leer. No es sólo la violencia desencadenada por las guerras intestinas territoriales del narcotráfico, creciendo ante un estado inepto, que no puede proveer los límites de cordialidad legal para que se arreglen en su ilegalidad. Es más.

Ropa agresiva

Hace muchos años, al empezar los setentas, salí de casa de mi papá rumbo a la Ibero (la Universidad Iberoamericana de los jesuitas, donde cursé el primer año de Literatura Hispanoamericana). Vestía minifalda. Iba caminando por Monte Líbano para acercarme a Palmas, en las Lomas, y tomar ahí el pesero hacia el metro. Un coche rojo se paró. Un hombre (con los pantalones abiertos y sin ropa interior) me atacó por la espalda, me abrazó, me jaló hacia el coche. Me tomó distraída, me arrastró, me alcanzó a sentar en el coche (y en su asquerosa persona), me zafé, gritando, corrí, corrió tras mí, me volvió a agarrar, me volví a zafar, siguió corriendo, yo gritaba, las puertas y ventanas de las casas se abrían y se cerraban, corría, gritaba, un coche (de cuyo nombre no puedo acordarme) se detuvo a mi lado, una mujer con su chofer, el chofer bajó, el cobarde del coche rojo corrió hacia su automóvil, se trepó a él como alimaña que era, echó en reversa y huyó. La señora me invitó a su coche, me llevó a la parada del metro, yo lloraba, no quise volver a casa (me esperaba la hostilidad de mi madrastra), y mientras me consolaba, mi salvadora también me regañaba, “pero cómo te vistes así”, etcétera. Me miraba con sus ojazos bien pintados, y no puedo recordar si vestía minifalda, pero era delgadita, joven, guapa, no mucho mayor que yo. En mi memoria he justificado su comentario atribuyéndolo a los nervios (”pero cómo te vistes así”), y se lo perdono por eso, y porque le vivo agradecida.
Me acordé de la anécdota ahora que en México el Cardenal Norberto Rivera salió con ésta: “las mujeres que son sexualmente agredidas, usan ropa provocadora”. Por internet, su oficina recomienda: “Si quieres evitar una agresión sexual, no uses ropa provocativa”. ¡Pero en qué cabeza cabe tamaña aberración, Cardenal! ¡Por las niñas violadas, por los niños violados, por las mujeres con falda hasta el huesito violadas, por… ! ¿Pero qué no entiende usted nada de nada?
La ropa no es “agresiva”, pero su comentario sí. Me dan ganas de mandarlo al cine, a ver si ahí aprende algo. Que vea la peli australiana “Jindabyne”, de Ray Lawrence (con Laura Linney y Gabriel Byrne), a ver si le remueve un ápice su costra. Cuando se enfrente al cuerpo desnudo de la jovencita violada y asesinada por un criminal, que nos diga a los ojos que se atreve a culparla de la agresión sexual, que no le tiembla el pulso. Pero me temo que ni la impresionante “Jindabyne” sería capaz de removerle la costra, porque su penacho es de ésos.

Honor Moore

WALLACE STEVENS

HONOR MOORE

Versión de Carmen Boullosa

El gran poeta se me acercó en un sueño, caminó hacia mí en una casa

inundada de luz de agosto. Caía la tarde y era viejo,

pasaba de los cien, pero viril, bien conservado, felino. Me encantó que mi seductor

hubiera vivido más de un siglo y cuarto. ¿Qué importa

la edad? Empezamos a hablar de la hechura de poemas, cuánto

había yo suspirado cuando joven por su cacatúa verde, nombré la que tuve en Key West

por la suya, como un padre pone a su niño “George Washington”. No vestía

el traje de hombre de negocios que habría esperado, tampoco tenía el aburrido

porte de estadista del familiar retrato. La camiseta blanca

le ajustaba en el pecho y la barriga, el cabello dorado, la barba

completa como la de un motociclista. ¿Cuántos grandes poetas andan en moto? Hablábamos

sobre las limitaciones de la imagen, cuán imposible es para palabra

personificar enteramente cosa: “mar”, océano en tarde de agosto, “olmo”,

corazón roto de Estados Unidos después de la matanza

de bellos, enfermos árboles viejos. “Abandoné el lenguaje”, dijo.

En cuarto lleno de gente y ruidoso, pensé que habría entendido mal.

“¿Abandonaste las palabras?” “Sí, pero no los poemas ”, dijo, y

se dio la medio vuelta caminando hacia la oscuridad. Refrescó,

quedamos a solas en la habitación dorada. “Aquí tienes un poema”, dijo, profiriendo

una hoja seca de forma precisa, sobre ella venían dos insectos que reconocí

como termitas, a su lado una diminuta bandera de seda escarlata, no más grande que

la etiqueta del precio en un broche antiguo. Rojo del anochecer, en su momento

brillante, deslucido pero vívido. ¿Réplica miniatura de la provocación de un matador?

Como él podía leer el giro de mis asociaciones, sonreía, el júbilo

del genio. “Sí”, dijo, “ése es el poema”. ¿Una hoja muerta? Su sonrisa

persistente. Muerta (mi cerebro siguió girando) pero hermosa. Las orillas

ligeramente rizadas, con forma de pez, color bronce o verdigrís. No una sino dos termitas

muertas. Del placer de cenar en un granero o las vigas del piso,

comerse una casa, y yo había vendido mi casa.

Pienso en mi amiga encontrándose termitas al llegar, sus dedos llenándose de polvo en una repisa,

la biblioteca se tambalea, las cuentas del exterminador. Los rapaces bichos devoran,

una bandera roja despierta al poema: sangre. Dalia. Alarma. Mirlo de

hombreras bermellón. Colorado de manicure. Hombre rojo y gordo leyendo,

se asoma del tweed de su bolsa llena un pañuelo rojo, como un clítoris.

De pronto se fue, oro escurriéndose por las paredes, pero la hoja,

la hoja sigue en mi mano. En el silencio escucho el aullido de un motor,

y a través de la noche que se ennegrece atrás de la ventana, veo

un relámpago, la cola de un cometa avanza manchando la oscuridad del cielo invernal. ~

Aparecido en Letras Libres, julio, 2008, edición en Madrid

http://www.letraslibres.com/index.php?art=13086

Otro mensaje de María Aura

Amigos,
No he tenido tiempo de escribirles a cada uno, pero sus cartas y mensajes y llamadas me han llenado de fuerza en estos días difíciles. Los quiero.
Hoy me di cuenta de que ya hace una semana murió mi padre. Hoy brindo otra vez por el mejor padre que pude haber tenido, porque me dio una vida llena de vida, y me dio su amor incondicional, porque me enseñó a amar la vida y a cuidar a los amigos, ¡salud, papito lindo!.
Les cuento que el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas nos convoca a un homenaje que le quiere hacer a mi padre el próximo miércoles 13 de agosto en la casa refugio Citlaltépetl (en la colonia Condesa) a las 6 de la tarde. Espero que nos puedan acompañar.
También aprovecho para invitarlos (con mucho orgullo y emoción) al homenaje nacional que será el 28 de agosto a las 7 de la noche en Bellas Artes (tenemos que llenar la sala, si no qué quemón). No pueden faltar, tráiganse a sus mamás y abuelitas, a sus tíos, a todos los que querían a Alejandro, a todos los que tocó Alejandro de alguna manera.
Les mando muchos besitos,
María, hija de Aura.

Mensaje de María Aura

Mi hija, María Aura, ha enviado este mensaje colectivo:

Amigos queridos,
Les escribo a todos de una vez, ya les escribiré a cada uno para
agradecerles. Estoy muy conmovida por las muestras de afecto que he
recibido estos días. Los quiero.
Mi padre murió tranquilo de haber vivido una vida hermosa, plena y
llena de todo lo que él quiso. Hizo todo lo que se le dio la gana.
Estoy tranquila por eso.
Murió en paz con sus hijos, sus amigos y su mujer. Tuvo tiempo de
despedirse de todos y de asegurarse de que todos estuviéramos bien
antes de irse.
Lo vamos a extrañar. Yo ya lo extraño brutalmente. Pero estoy
agradecida de haber tenido ese padre maravilloso. Me ha reconfortado
mucho la reacción de todos ustedes y de mucha más gente, ¡Cómo lo
quiere el planeta! ¡Cómo se hizo querer!
El martes a las doce del día le haremos una ceremonia luctuosa en el
Teatro de la Ciudad, espero que lo puedan acompañar, eso hubiera
querido él; que fuera todo el mundo y se acordara de lo bien que
vivió esta vida.
Salud por el poeta, bailarín, actor, director, dramaturgo, productor,
amigo, cocinero, promotor cultural, (y al decir todo esto sí me
quiebro…) ¡Salud por mi padre, lo amo y lo amaré siempre!
María.

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